Nuestro encuentro de hoy es con una mujer militante que a través del trabajo junto al Fondo Raúl Sendic, encontró todo lo que necesitaba para decir “No me falta nada”; te invito a saber de ella y su historia.
Página Mujer
Silvia Barbero Reginensi

Alba Kiesevich es una mujer trabajadora, luchadora, madre, esposa, y todo lo que conforma la vida, pero además –lo cual es muy importante para ella- es militante. Encontró la vía para concretar los sueños de mucha gente y tratar de ayudar a un grupo de vecinos que tiene la idea de que el pobre puede estar un poco mejor. Se siente muy feliz de estar en el Fondo Raúl Sendic.
¿Queda mucho de aquella Alba adolescente, o existe hoy una Alba más reflexiva?No, está la parte de Alba joven, inmadura, que siempre está y hace que en un grupo quizás sea “la chispa”, porque tengo muy buen humor, me gusta compartir con mis compañeros esa parte de adolescente que uno siempre tiene y está la otra parte “la reflexiva”, Pero las dos se combinan muy bien para armar esa Alba que está funcionando en la vida.
¿Cómo ves –en está sociedad tan difícil, que margina a muchos integrantes- a la mujer y a la mujer militante hoy, intentando ayudar a lograr cambios?Creo que hay un cambio bastante importante, que hay muchas mujeres haciendo muchas cosas, en salud, en el trabajo, en todo lo que tiene que ver con el quehacer diario, yo creo que la mujer está tomando un protagonismo que siempre lo tuvimos, pero capaz que ahora en este momento se ha despertado y se ve más. Se está trabajando bien, en varios aspectos, rubros de la vida, veo muy importante el papel de la mujer en este momento.
En cuanto a la mujer militante, por donde voy veo a las mujeres trabajando, quizás no sea la visión de otras personas pero yo veo muchas mujeres militantes trabajando en la oscuridad, que nadie las ve, nadie las nombra; para darte un ejemplo, las mujeres que ayudan en “Rutas de Salidas”.
Están las mujeres que forman grupos de madres para ayudar a los niños en las escuelas: sicólogas, sociólogas, doctoras, como por ejemplo en Santa Catalina, donde se realiza un trabajo precioso. La doctora está todo el día atendiendo las mamás y sus niños en un consultorio que a veces se llovía, hasta que pudimos ponerles chapas nuevas. He visto que las mujeres tienen protagonismo.
El valor de la palabraYa encontrándonos con el Fondo Raúl Sendic, en pocas palabras ¿cómo se define para aquellos que aún no lo conozcan o no tengan claro de qué se trata?El Fondo Raúl Sendic es un emprendimiento que se creó a partir de un tanto % de los sueldos de Diputados y Senadores del MPP que decidieron poner una cuota para generar un fondo, y así brindarlo para que se estudien proyectos y se ayude a la gente que necesita, donde el valor de la palabra es fundamental, realizándose un seguimiento del mismo.
Nosotros lo que hacemos es recibir solicitudes, hacemos las entrevistas, después vamos a ver el lugar donde se argumenta que se tiene la necesidad, y después se estudia con la gente que integra el Fondo y vemos las prioridades de cada proyecto.
Esto fue el año pasado, este año estamos abocados a ayudar a la parte colectiva y cooperativa del agro. Hay 60 productores a los cuales estamos ayudando, ya pusimos 2 tractores a trabajar y se empieza ahora con la plantación de alfalfa, todas las fichas las vamos a poner en ese proyecto; y estamos vendiendo bonos de colaboración de gas-oil productivo para que estos tractores comiencen a funcionar, y los compañeros están visitando a todos los productores que nos llaman, que tienen necesidad, intentando hacer una red entre ellos para esa gente no se tenga que ir del campo. Luego vendrá el proyecto de cría de conejos, después de plantación de maíz, etc. En unos días empezamos con la producción de alfalfa.
¿Qué pasó cuando el Fondo Raúl Sendic comenzó a encontrarse con los proyectos, cómo impactó en las mujeres, tú que estuviste realizando las entrevistas?Al principio si vos contás qué es el Fondo, te dicen esto es una utopía, quién va a dar un préstamo sin una garantía, sólo con la palabra. Y es el valor de la palabra el que nosotros recalcamos, que fue tan importante después de un año. A mí me tocó la parte de gastronomía, era gente que tenía buenas manos para trabajar pero no tenía la posibilidad de tener un horno, de tener unas bandejas, pequeñas cosas que faltaban para empezar la producción. Fuimos a ver el lugar, los acompañamos y ahora muchos de ellos están terminando los préstamos, han pagado algunos con atrasos porque las cosas no fueron muy bien pero siempre pagaron. Si no alcanza para una cuota, media cuota, pero siempre estuvieron presentes.
La mujer como el hombre, como la familia, encontró en el Fondo el amigo que le dio una mano, no estábamos tan equivocados en que todavía existe la palabra entre la gente.
¿Muchas mujeres jefas de hogar, y mujeres jóvenes?Sí, muchas, que eran costureras, tejedoras, sin la posibilidad de tener una overlock, de tener una doble-frontura, la máquina de churros, y ahí salieron adelante. En cuanto a la edad hay de todo; en general a partir de los 35 años para adelante, 40 – 45 años, gente mayor también. El tema era que no había posibilidad de que le dieran un préstamo, sacar dinero para poder empezar a trabajar. Con una máquina les cambió la vida a muchas mujeres.
En cuanto a las entrevistas que realizaste, ¿qué son las primeras cosas que las mujeres jefas de hogar, solas, dicen o te piden primero?Darles de comer a los hijos es lo primero, tener la entrada diaria, y te dicen: “yo puedo hacer alfajores, pastaflora, a mí me dan un horno y aunque sea saco la diaria, puedo hacer dobladillos, pegar cierres, etc”. Otras venían diciendo “tengo todo, tengo el trabajo, me lo están pidiendo pero no tengo la máquina”.
Todo esto está muy estudiado, 1800 personas que hemos atendido en 2006 y otorgamos 104 préstamos en Montevideo.
Encontrarte con la gente implica encontrarte con cosas lindas y cosas feas -porque lamentablemente la vida es así-, ¿te contaron o tuviste que estar frente a alguna situación de violencia doméstica, o situación límite?No, por suerte no encontré nada de eso. El trabajo nuestro después de un año te hace un poco más fuerte, pero al principio era como que queríamos ayudar a todo el mundo. Entonces fue difícil evaluar y decir porqué a esta señora no y a esta sí, si tienen las mismas necesidades, pero estudiándolo, yendo a visitar. Había gente que realmente lo necesitaba, pero había otros que se acercaban para ver qué pasaba con el Fondo R. Sendic. Por ejemplo de la parte de gastronomía, había gente que sabía cocinar y otras no. Esto se desprende de entrevistas bastante completas de hasta 45 minutos, donde allí preguntas todo y observas.
¿Alguna historia que conociste y te impactó?Sí, una pareja de novios que vinieron a pedir un préstamo para armar una “casita de comidas”. No tenían absolutamente nada, el tema es que ellos vendían comida de muy buena calidad, cocinaban tan bien que era una lástima no ayudarlos. El lugar lo podían conseguir, no tenían horno, ni cocina, las cosas para empezar a trabajar. Es uno de los préstamos que yo me siento muy orgullosa, porque se casaron, están contentísimos con su negocio, se llama “Mira quién viene”, y están en la calle Asilo frente a la emergencia del Casmu. Fuimos a verlos 2 veces, los encontramos rasqueteando, pintando, agregando cosas al local, hicieron la mesada, tienen todo en orden, tanto con Bromatología como los demás requisitos. Este es un caso pero hay varios: hay cooperativas de tejedoras que se han formado y mejoraron con maquinaria nueva los tiempos de producción.
Por último, ¿qué cosas te quedaron en el tintero como militante que te gustaría verlas o sentirlas concretadas? Yo cocino toda la vida y busco la manera de cocinar comidas sanas, llevo 30 años cocinando comidas con cereales, verduras, carnes blancas, sin fritos, y después de tanto tiempo de cocinar sano, veo que ahora es moda. Eso es lo “máximo”, pero lleva mucho tiempo; los primeros restaurantes macrobióticos que se abrieron en Uruguay fueron de mi familia. Y yo seguí con eso, seguí alimentando a mis hijos, y encontré la manera de “armar un paquetito” y llevarlo a distintos lugares como la Junta de Piedras Blancas donde hay un grupo de mujeres que se reúne y cada mes voy y les enseño a hacer tortas, budines, pastas caseras etc.
Esta parte la tenía dentro de mi casa, con mi trabajo, pero me faltaba la divulgación que me hace muy feliz. Y la respuesta de la gente es muy linda porque te piden que vayas, que les enseñen y te muestran lo que hacen. Esa parte la llené, no me falta nada.
O sea ¿no hay nada en el tintero?Me parece que no, que ya está, que encontré el mejor compañero del mundo, tengo a mis hijos criados, encontré al Fondo R. Sendic y a mis compañeros, que es una columna muy fuerte y encontré la militancia que yo quería hacer.
¡No me falta nada!
La FeriaEl año pasado tuvimos una feria que fue muy importante: “La feria de todos los emprendimientos del Fondo Raúl Sendic”, que se hizo el 15 de diciembre del año pasado. La gente la tomó con mucho entusiasmo, nosotros la formamos, conseguimos todo lo necesario para armarla. Este año decidimos hacer la misma feria pero que se hagan cargo ellos, como si fuera de los propios emprendimientos. Hicimos la primera reunión, citamos a los 70 -80 proyectos que pueden estar en la misma, y fue un éxito.
Así que la primicia es que los días viernes 14 de diciembre y sábado 15 de 2007 contaremos nuevamente con la feria de Fondo Raúl Sendic en la Plaza Cagancha.
Esta feria es muy especial, la gente el año pasado fue muy solidaria, ya que se quedaron sin mercadería porque vendieron todo, por lo tanto hay que prepararse para este nuevo desafío.
Un proyecto de adolescentesEn cuanto a proyectos de adolescentes tuvimos uno que lo tengo muy presente: eran 4 chicos que aún no son cocineros egresados de UTU, les encanta la cocina internacional y después de pasantías en hoteles y restaurantes, que les “pagaron 2 pesos” y no los dejaron cocinar, querían llegar al Fondo. El proyecto “medio loco” estaba bien, pero no tenían prioridades, no tenían idea de precios, querían comprar primero el freezer y después la cocina, no tenían lugar, en fin, divinos “gurises” que hay que tenerlos en cuenta y Dios quiera podamos darles a estos 4 “cocineritos”, cuando se reciban, la posibilidad de un buen trabajo; saben trabajar y hacen muy buena mercadería.
Mujeres reclusas o ex-reclusasSí, han llegado. Hemos ayudado y con muy buena respuesta, la mejor. Incluso de llamarnos por teléfono, que tienen 2 cuotas juntas que pasemos a cobrar. Siempre están, son -llegado el caso- las que más pagan. Es una linda oportunidad que se evaluó también.